ene 17

Frágil

Estaban ambos tumbados boca arriba sobre el pasto. Sus miradas se habían perdido hacía varios minutos en el cielo: negro como pocas veces, el contraste con las estrellas era fabuloso; tenían suerte de poder estremecerse ante tanta inmensidad juntos, de compartir esa humildad cósmica. Era de esas cosas que los unían como pareja.

Él estaba medianamente agradecido de que no estaban mirándose el uno al otro. Era consciente de que estaba frunciendo el ceño preocupadamente, pero le era difícil imitar una falsa calma. Si ella lo viera, lo atormentaría a preguntas; no quería intranquilizarla.

Su viaje imaginario comenzó cuando se dió cuenta que ya habían pasado 3 veranos juntos en aquellos prados verdes. Si todo había sido tan rápido, ¿cuánto más tiempo llevaría para que algo los desuna, los haga olvidar el uno al otro?
Recordó con lujo de detalles todos los abrazos que se habían dado, ¿alcanzaba con que sólo ellos los sientan?
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sep 10

La tecnología como un medio


“Se ha vuelto terriblemente obvio el hecho de que nuestra tecnolgía superó nuestra humanidad” -Albert Einstein-

Vivimos en la era de la información. Con tal de no ser redundante acerca del tema, me limito a decir: estamos transcurriendo una época en la cual -al menos en los “países desarrollados” y en los sectores medios y altos de los países en desarrollo- la información, la cultura, el entretenimiento, y todos los medios necesarios para su difusión y producción son el foco de la actividad comercial. El desarrollo de tecnologías de comunicación permitió que las conexiones globales -como internet- sean accesibles a una gran parte de la población.

La ingeniería -que en términos generales puede considerarse el motor de la tecnología- ha ido históricamente de la mano con el progreso y desarrollo de los pueblos, ayudando a la adaptación del ser humano a su ambiente y a la mejora de su calidad de vida mediante creación de bienes y prestación de servicios. Entonces, si bien es verdad que el ingeniero -tanto como el científico- se deleita con el poder de la mente y la belleza de la naturaleza al librar su intelecto a la hora de crear, se asume que los desarrollos tecnológicos son, en primer medida, una respuesta ingeniosa a una necesidad humana.
No caben dudas acerca de que, de cualquier manera, geniales y útiles invenciones pueden ocurrir sin una necesidad en frente -tanto sea porque previenen una necesidad futura, como porque son nuevas maneras de explorar nuestra infinita imaginación-. Sin embargo, hay algo muy peligroso acerca de aquellos desarrollos que no se basan en una respuesta a una necesidad cuando los arrastra la inevitable inercia de los mercados: la paulatina aparición de necesidades inventadas.

Para un ciudadano promedio, la palabra tecnología es sinónimo de teléfono celular, televisor LCD o reproductor de MP5, pero pocas veces de redes de fibra óptica, resonancia magnética computada, potabilización de agua, puentes y carreteras o centros de neonatología.
La tergiversación del papel de la ingeniería en el día a día es tal, que para los medios tradicionales los únicos nuevos “avances tecnológicos” son el iPad y el nuevo teléfono flexible de Samsung, y para las casas de electrodomésticos “entrar al mundo de la tecnología” es comprarse la última multiprocesadora con Wi-Fi.
No tengo intenciones ni razones para hacer una crítica directa a la presencia de elementos cotidianos de última tecnología -he estado impresionado por ellos desde chico y en gran parte me han llevado a estudiar Ingeniería-, pero creo que es posible afirmar que el balance entre tecnología necesaria y aquella “supuestamente” necesaria es un poco desmedido.

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dic 30

No es quién soy sino quién seré

Creé este sitio con la esperanza de poder transmitir un poquito de mi visión del mundo. A su vez quiero dejar registro de mis cambios, para mi yo futuro. Lo hice creyendo en que tengo algo para dar, enseñar, que he aprendido algo que vale la pena decir; pero mucho más aún sabiendo que tengo un infinito por conocer, que el camino, aunque nunca termina, es solamente hoy.

Mi visión del mundo es subjetivamente un intento por ser objetivo. Objetivo sobre aquello que creo se puede conocer con exactitud -en otras palabras, lo que considero el mundo físico. Sin embargo, aquellas subjetividades inherentes a nuestra naturaleza pretendo basarlas en verdades. No creo que pueda ser objetivo acerca de qué es el amor, cómo organizar correctamente una sociedad o cómo debemos llegar a la felicidad, pero trato de que mis juicios acerca de este tipo de temas tengan fuentes lo más objetivas posibles – ¿cómo podría pensar que una sociedad justa es aquella en la que -como algunas religiones profesan como verdad absoluta- el hombre es implícitamente superior a la mujer?

Con el tiempo -el poco tiempo que he vivido- fui desidealizando mi realidad, y poniendo como parámetro de felicidad aquella verdad en la que vivo. A veces pierdo completamente la noción de bondad y maldad de tanto hacer hincapié en que son simplemente puntos de vista humanos acerca de un hecho real. Hay momentos en los cuales no siento ser ni feliz, ni miserable, ni veo las cosas a mi alrededor con ningún criterio: en esos momentos simplemente soy. Comencé a pensar, tal vez erróneamente, que las cosas cómo son deberían ser la base de mi bienestar, y eso me ha ayudado a ver al progreso como algo mucho más factible. A nivel sociedad no parecemos poder organizarnos y lograr que al menos ninguno de nosotros pase hambre; y si bien no creo que esto sea algo para alegrarse, creo que lo es mucho menos para solo lamentarse. Pasamos mucho tiempo nostálgicos por una realidad mejor que la mitad de nosotros -los jóvenes- nunca vivió. Por mi parte, el ver tanta adversidad no me pone contento, pero me representa una base actual con un reto para el futuro y el presente, un esfuerzo que se que debemos hacer para que ese progreso que anhelamos se construya y no cause solamente llantos por su ausencia.

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nov 14

Miedo a escribir

Una de las cosas a las que más temo cuando escribo es a sentirme falso, presionado, condicionado, prejuzgado. Normalmente suelo pensar un par de líneas inconexas, las tipeo, las leo, las borro, escribo nuevamente, y más de la mitad de las veces lo que veo en pantalla no me convence. Tal vez principalmente porque no tengo claro qué espero del texto: ¿opiniones?, ¿aceptación?, ¿polémica? ¿catarsis?. En muchas oportunidades lo que estoy produciendo representa lo que pienso -al fin y al cabo si la estructura es incoherente o inconsistente, no puedo decir que mis pensamientos no lo sean- pero lo descarto por miedo al rechazo o a que me señalen esas inconsistencias e incoherencias como faltas de carácter, bondad, sinceridad y otros etcéteras que yo nunca hubiese visto.

Ese tipo de cosas me molesta. Me evita publicar muchas cosas y, aunque estoy de acuerdo con que es necesario ser precavido y quisquilloso para no escribir cosas de las que uno no está seguro, ser paranoico no es algo que disfruto mucho enfrentar cada vez que me es necesario expresarme.

En mi corta vida, he tenido la posibilidad través de Internet de conocer a mucha gente, de aprender, de expresarme. Puedo rescatar que es un medio de comunicación que, por lo interactivo, deberíamos aprovechar al máximo; en particular, siempre me ha interesado que se inste al debate o al intercambio de ideas mediante el mismo. Sin embargo, esa protección y anonimato que en ocasiones es útil, a la hora de discutir o escribir siempre me ha confundido en gran medida: aquí siempre me fue más fácil juzgar modos que acciones, porque es justamente la manera de escribir la que resalta muchas veces por sobre lo que se quiere expresar. He visto tanta gente encarnizada en destacar errores de escritura y relacionarlos a razones impensadas por los autores originales que me duele que se pierda ese poquito de sentimiento, sinceridad, motivación realmente relacionados al contenido de la escritura que creo necesarios.

Por eso mismo trato de que Internet no sea mi único medio de comunicación, y por eso mismo muchas veces temo de publicar cosas: por aquellos que, leyendo mi texto, creen que pueden deducir mi ideología política-filosófica a partir de un par de palabras.

El tiempo me ha llevado preferir conversaciones presenciales y relegar internet a un complemento; me encanta ver antes las miradas cálidas y las buenas intenciones que los grandes arsenales de argumentos lingüísticos.

nov 14

Memorias del futuro

Si bien tengo la fuerte duda si algún día dejaré de dudar acerca de quién soy realmente, tengo por seguro que a los 18 años es mucho más probable que me sienta desorientado que al ser mayor. No por dar por sentado que estoy en edad de estar desorientado voy a asumir que es mi tiempo para que mi mente divague más de lo necesario; eso causaría que nunca deje de estarlo.

Necesito, de alguna manera, establecer un punto de apoyo, un sistema de referencia. Todo cambia, y siempre dije que me gustaba la idea de poder conocer de mi en diferentes etapas de mi vida. Tengo por suerte cosas escritas de los últimos años, y cuando las leo veo a mi vida como un camino, algo dinámico, y no como un estado inalterable como suelo apreciarlo día a día. Hacer eso me ha ayudado a no olvidarme fácilmente de los errores, mis aciertos y mis cambios.

A grandes razgos, traté de describirme en el Acerca de, artículo que utilicé casi de catarsis de bienvenida.
Muchas cosas que ahí detallo brevemente definen y han definido mi vida, y es acerca de ese tipo de cosas de las que planeo hablar en las próximas entradas.

Esta entrada es, entonces, una pequeña introducción mental para marcarme un poco el rumbo.
¿Cuál es el rumbo? El horizonte. Allá donde pueda disfrutar un poco más de la paz que llevo adentro.

nov 4

De nuevo al ruedo

Mi necesidad de volver a escribir en un medio medianamente personal estuvo latente por todos estos meses. Mi vida cambió mucho últimamente y con ello vino una gran necesidad de expresarme; de procesar mis ideas lo suficiente como para hacerlas legibles, de tratar de obtener respuestas que me puedan ayudar.

No estoy seguro qué vaya a ser de esto de ahora en adelante. No tengo más expectativas que depositar de a poco un pedacito de mi en este espacio, que al fin y al cabo para eso fue creado.

Considero esta nota mi pequeña bienvenida y agradecimiento a todo aquel dispuesto a regalar un poquito de su tiempo en leer algo de esto; es todo lo que puedo pedir.